Los tiburones de Florida podrían estar comiendo fardos de cocaína arrojados al mar

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Los tiburones de Florida pueden estar convirtiéndose en cocainómanos por comer fardos de droga arrojados al mar por narcotraficantes, lo que puede provocarles hiperactividad, agresividad, convulsiones e incluso la muerte.

Los tiburones de Florida podrían estar consumiendo involuntariamente cocaína y otras drogas que se arrojan al mar por los narcotraficantes, según informa LiveScience.

Señala que los tiburones podrían estar expuestos a altas concentraciones de cocaína y otras sustancias ilícitas que se encuentran en los llamados “fardos cuadrados”, paquetes impermeables que se lanzan por la borda cuando los traficantes se ven amenazados por las autoridades.

Es muy posible que los tiburones estén comiendo estos fardos cuadrados, ya que tienen un sentido del olfato muy agudo y pueden detectar rastros de sangre y otras sustancias en el agua. Si hay una gran cantidad de cocaína disuelta en el agua, los tiburones podrían ser atraídos por ella.

Droga flotante

Los fardos cuadrados suelen contener entre 20 y 30 kilogramos de cocaína, y se han encontrado flotando en las costas de Florida y de otros Estados del sur de Estados Unidos.

Los narcotraficantes suelen arrojarlos al mar cuando son perseguidos por la Guardia Costera o la policía, y luego intentan recuperarlos más tarde con dispositivos de rastreo.

Sin embargo, algunos de estos paquetes se pierden o se rompen en el agua, liberando su contenido al océano. Esto podría tener efectos nocivos tanto para los tiburones como para otros animales marinos que entran en contacto con las drogas.

La cocaína es una sustancia muy potente que puede afectar al sistema nervioso central de los animales, según expertos. Puede causar hiperactividad, agresividad, convulsiones e incluso la muerte. No sabemos cómo reaccionan los tiburones a la cocaína, pero es probable que no sea bueno para ellos, concluyen.

Experimentos reveladores

En “Cocaine Sharks”, una serie que se transmite por Discovery Channel, los científicos han realizado tres experimentos en los Cayos de Florida para obtener respuestas. Su objetivo: comprender el impacto potencial de varias sustancias, incluidos medicamentos y drogas ilícitas, en el ecosistema marino.

En el primero, se colocaron “paquetes” ficticios de cocaína junto a cisnes falsos. Para su sorpresa, los tiburones corrieron hacia estos paquetes, llegando incluso a llevarse uno.

En el segundo experimento, se usó una “bola” de cebo hecha de polvo de pescado para simular un “subidón” de dopamina similar al efecto de la cocaína. Los tiburones mostraron  en este caso reacciones extremas.

Finalmente, paquetes de “cocaína” ficticia fueron lanzados desde un avión para simular una caída real de drogas. Estos paquetes reunieron a su alrededor a varias especies de tiburones, incluido el tiburón tigre.

Sin embargo, ninguno de estos experimentos demuestra fehacientemente que los tiburones de Florida consuman cocaína. Los comportamientos observados podrían explicarse por muchos factores y requerirían más estudios para sacar conclusiones definitivas.

Hipótesis plausible

Aunque no hay evidencia directa de que los tiburones estén comiendo fardos cuadrados, es una hipótesis plausible basada en el comportamiento de estos depredadores. Los tiburones son oportunistas y suelen investigar cualquier objeto extraño que encuentran en el agua, mordiéndolo para ver si es comestible.

Los tiburones son muy curiosos y exploran el mundo con la boca: si ven un fardo cuadrado flotando en el agua, lo más probable es que lo muerdan para ver qué es. Si el paquete está roto o tiene fugas, podrían ingerir una gran cantidad de cocaína, señalan los expertos.

De todas formas, es difícil estudiar el impacto de las drogas en los tiburones, ya que implicaría capturarlos y analizar sus tejidos. Además, no hay forma de saber cuántos fardos cuadrados hay en el océano, ni cuánta cocaína se disuelve en el agua.

Es un fenómeno muy difícil de cuantificar científicamente, porque no sabemos cuánta droga hay en el mar, ni cómo se distribuye. Tampoco sabemos cuántos tiburones están expuestos a ella, ni cómo les afecta.

Otros animales

En cualquier caso, las drogas que se arrojan al mar no son solo las únicas sustancias químicas que afectan a otros animales marinos, destacan asimismo los expertos.

Los medicamentos para el corazón, opioides, antidepresivos y antifúngicos, que se han encontrado en peces de Florida, pueden alterar el comportamiento, la memoria, el aprendizaje, la reproducción y el sistema endocrino de los organismos acuáticos, lo que puede tener consecuencias negativas para su supervivencia y su adaptación al medio ambiente.

Por ejemplo, se ha demostrado que las anfetaminas cambian el tiempo de desarrollo de los insectos acuáticos, que los antidepresivos dificultan el aprendizaje y la memoria de los calamares, y que hacen que los caracoles marinos y de agua dulce se desprendan de las rocas.

También se ha observado que los medicamentos que afectan a los niveles de serotonina en los humanos provocan que los cangrejos de orilla exhiban un “comportamiento arriesgado” y que las estorninas hembras sean menos atractivas para los machos (que a su vez cantan menos).