Frente a la base naval de Talcahuano se aloja una gran historia

Octubre 4, 2016

Visitar un museo puede no parecer algo fuera de lo cotidiano. Subirse a un barco, para muchos, puede no ser una gran sorpresa. Conocer instalaciones militares, para otros, termina siendo algo que no produce interés. Sin embargo, si esas tres condiciones se reunieran, todos esos desinteresados que pasaron de largo la invitación inicial se voltearían a escucharla otra vez. Claro, es que existe una forma de fusionar esas y otras ofertas turísticas y es una atracción que se encuentra en Chile, en pleno Océano Pacífico. Se trata del monitor Huáscar, constituido hoy en todo un museo militar flotante en las orillas de Talcahuano.

El Huáscar fue un buque de guerra que hoy se usa con fines educativos y turísticos y reposa en la bahía de Concepción, en la costa sur de Chile. Este acorazado, construido en 1864, fue restaurado luego de la Guerra del Pacífico y se exhibe hoy como homenaje a los soldados caídos en dicho conflicto, tanto chilenos como peruanos.

En la actualidad, Cristián Briones Maira, un apasionado Ingeniero Comercial que se dedica a viajar en sus ratos libres, nos cuenta que esta nave se ha convertido en uno de los pocos museos flotantes, siendo visitado por miles y miles de personas cada año pues, tanto en su cubierta como en sus habitaciones y exterior, se tejen narraciones que incumben a más de un país e ideología. Tras constantes refacciones, el Museo Huáscar luce hoy la mejor versión de sus comedores y dormitorios, en una reliquia tan bien cuidada que posee un valor turístico muy elevado.

Cuenta la historia, que este barco de origen peruano se enfrentó a la corbeta Esmeralda, del ejército chileno y, siendo tremendamente superior en envergadura y poder de fuego, se transformó en el lugar de muerte del capitán chileno Arturo Prat, tras haber saltado a la cubierta del Huáscar en un acto heroico al que hasta el día de hoy se le rinde culto. En el lugar de su muerte se ubicó un pequeño monumento conmemorativo que se ha vuelto hito en el museo, al igual que la sala de máquina y el dormitorio del capitán Grau, del ejército peruano.

Mucho más por hacer

El gentilicio para los habitantes de la ciudad de Talcahuano es “chorero”, y no por nada. Esta localidad del sur de Chile es un pueblo pesquero cargado de puertos y caletas, cuya fecha de fundación, si bien es desconocida, se estima en 1674.

Además del imperdible reconocimiento turístico del monitor Huáscar, la ciudad de Talcahuano tiene paradas de importante atractivo para los viajeros, tanto en la playa y costa como en el resto de sus espacios.

Playas como La Cantera y una tarde frente a sus aguas, en el sector de Las Canchas, o un paseo en lancha por la caleta Tumbes, la caleta Manzano o la caleta Infiernillo, pueden ser bonitos panoramas entre los que elegir. Por otro lado, obtener fotografías de gran belleza desde los cerros de Talcahuano hacia el horizonte, será la mejor motivación para hacer un recorrido hacia las alturas, previo al atardecer.

El Parque Tumbes, además, de hermosas panorámicas, es un parque urbano “chorero” de bosque esclerófilo –con especies de hoja dura y perenne, entre otras características- comprendido en veinte hectáreas de terreno pertenecientes a la filial Bio Bio de la Codeff y que cuenta no sólo con el apoyo de profesionales y trabajadores, sino también de toda la comunidad de Tumbes para su conservación y cuidados.

Si se trata de destinos turísticos ricos y con aires de mar, Talcahuano ha sido y seguirá siendo un imperdible, tanto por su atractivo histórico y natural, como por su nutrida culturalidad y paisajes únicos entre los cerros. Talcahuano y sus museos, caletas, playas y parques, son una ventajosa opción para vacacionar, sin duda alguna.

Poseidón

Poseidón

Fan del mar, pescado con patas. Si hay algo que me gusta es mirar las olas romper en las rocas y como las aves se pierden en el horizonte.

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