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Así se está oxigenando el Mar Menor: las tuberías usadas en Canadá y Suiza contra la ‘sopa verde’

Junio 2, 2022

Un tanque con oxígeno líquido que se convierte en gas a través de este sistema es inyectado a presión en 150.000 metros cúbicos de agua.

Una plataforma flotante en el Club Náutico de Las Isletas se ha convertido en la última esperanza para luchar contra la ‘sopa verde’ en la que se ha convertido el Mar Menor. De esta estructura pende un sistema de tuberías microperforadas, depositado cerca del fondo marino, que recibe el oxígeno líquido de un tanque antes de convertirse en gas mediante una parrilla de difusión y de ser inyectado a una presión de dos bares en el debilitado ecosistema de la albufera murciana.

El sistema se ha programado para que haga aportaciones de oxígeno y que no sobrepasen los 8 miligramos por litro“, tal y como precisa el portavoz del Comité de Seguimiento del Mar Menor, Emilio María Dolores. El citado nivel de oxigenación es el compatible con la vida de la fauna marina y es el que por desgracia no se encuentra en varios puntos de los 135 kilómetros cuadrados de superficie que tiene la albufera.

De hecho, este miércoles, entre las playas de Mar de Cristal y Villas Caravaning, pertenecientes al término municipal de Cartagena, la media de oxígeno era de 3,73 miligramos por litro y en 1,27 hectáreas los valores estaban por debajo de los 2 miligramos.

Tales niveles ponen de manifiesto problemas de hipoxia. De ahí la importancia de este proyecto piloto de oxigenación artificial con microburbujas que se prolongará hasta julio. La Consejería de Medio Ambiente ha invertido 14.650 euros en este ensayo que se está desarrollando sobre 6 hectáreas de Las Isletas.

El objetivo es monitorizar la reacción que se produce en 150.000 metros cúbicos de agua donde se está ‘inyectando’ oxígeno. El ensayo se produce en un momento delicado del ecosistema por la progresiva subida de la temperatura del agua, que en la actualidad marca 24,8 grados centígrados, sin olvidar, la proliferación del alga cabello de ángel -chaetomorpha linum-. En solo seis meses ya se han retirado 5.900 toneladas de algas.

A la entrada de la pasarela del Club Náutico de Las Isletas hay un cuadro, “el cerebro electrónico”, que procesa en tiempo real todos los datos que le envía una baliza flotante para que el sistema aumente, disminuya o corte la aportación de oxígeno al fondo marino. Todo funciona con la exactitud de un reloj suizo. 

“Está equipado con un sensor que mide de forma continua el nivel de oxígeno y la temperatura del agua, de forma que regula el flujo de entrada, se detiene cuando llegamos a un nivel de 8 miligramos por litro de oxígeno, pero se reactiva si desciende de ese nivel”, tal y como corrobora el portavoz del Comité de Seguimiento del Mar Menor.

– ¿Qué esperan de este ensayo?

– Emilio María Dolores: Se trata de ver cómo influye la estabilidad del oxígeno dentro de la columna de agua, registrar parámetros físico-químicos y analizar la biodisponibilidad de metaloides para ver cómo se enriquecen las bacterias del fondo marino que metabolizan continuamente la materia orgánica y que en cierta manera son responsables de los episodios de hipoxia o anoxia [falta de oxígeno].

Hay esperanzas objetivas de que el proyecto funcione porque se han obtenido resultados positivos en la oxigenación de los fondos, aplicando este mismo método en los lagos Baldegg (Suiza) y Amisk (Canadá), así como el Embalse Camanche (California). “La misma empresa a la que se ha recurrido en el Mar Menor cuenta con bibliografía que demuestra que en otros países han logrado oxigenar lagunas y mejorar la capacidad del ecosistema para metabolizar materia orgánica”.

– En caso de que también se obtuvieran buenos resultados en el Mar Menor: ¿a cuántas hectáreas se podría extender la oxigenación artificial?

–  Emilio María Dolores: No puedo responder a esa pregunta hasta que no sepamos si funciona en este dimensionamiento inicial que le hemos dado de 6 hectáreas. Dentro de dos meses, te podré decir si el sistema cubre un millón de metros cúbicos de agua o si no podemos cubrir ni los 150.000 metros cúbicos actuales. La ciencia necesita su tiempo y esto es un ensayo, cuyos resultados se llevarán al Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor para emitir un dictamen técnico sobre la validez del sistema.

Básicamente, se está tratando de combatir la ‘sopa verde’ con un sistema que consiste en disolver oxígeno en la columna de agua a través de parrillas difusoras colocadas estratégicamente, sin tocar el fondo marino. “Hasta que no suba más la temperatura, en la segunda quincena de julio, cuando la demanda de sedimentos es mayor, no podremos saber con exactitud qué es lo que aporta este sistema”.

Hasta entonces, habrá que seguir con los dedos cruzados para que los episodios de hipoxia no se conviertan en una anoxia con mortandad masiva de peces. No hay que olvidar que los números que presenta el Mar Menor son muy preocupantes: en los primeros seis meses de 2022 se ha detectado la entrada de 880 toneladas de nitrógeno al ecosistema, frente a las 740 toneladas de nitrógeno que se resgitraron en todo 2021.

“Son 140 toneladas más de nitrógeno en medio año”, advierte preocupado Emilio María Dolores. Además, los niveles de salinidad siguen siendo muy bajos y la acumulación de fósforo es muy elevada. “En los seis primeros meses del año han entrado 3,2 toneladas de fósforo, frente a las 2,4 toneladas de todo 2021, y eso consecuencia de los flujos de las ramblas”.

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