Un marinero filipino, Rowel Tagalera, ha sido acusado de estar involucrado en un importante caso de tráfico de drogas tras el descubrimiento de más de 460 kilos de cocaína a bordo del buque MV Ceci. Este hallazgo se provocó gracias al análisis del celular del cocinero del navío, Jonathan Caputero, quien confesó su participación y reveló que habían introducido la droga en la embarcación, con un valor estimado de 20 millones de dólares. La operación tenía como destino final Ámsterdam, Países Bajos, y fue detectada en el Puerto de Vicentín, en San Lorenzo, Argentina. La audiencia judicial culminó con la formalización de cargos contra Tagalera y la imposición de prisión preventiva por 60 días debido a la gravedad de los cargos y los riesgos procesales.
La captura del marinero se logró mediante un operativo coordinado por la Prefectura Naval y la Unidad de Información Financiera (UIF), quienes trabajaron bajo la supervisión del titular Paul Starc. Tagalera fue arrestado cuando regresaba a la terminal portuaria, a bordo de la nave Izabella M, de bandera liberiana. Su detención se concretó inmediatamente tras su desembarco en el puerto, dando un giro significativo a la investigación de narcotráfico impulsada por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). Cabe destacar que Caputero, el cocinero implicado, había colaborado con las autoridades, entregando su dispositivo móvil como parte de la investigación.
Las indagaciones han revelado que el cargamento de cocaína fue embarcado en condiciones aún inciertas. Los investigadores descubrieron que los paquetes, que estaban sellados herméticamente, presentaban signos de haber sido expuestos al agua de mar, lo que llevó a la hipótesis de que podrían haber sido cargados en la rada de Montevideo antes de arribar a San Lorenzo. Este escenario amplía el espectro de la investigación, que ya se había iniciado tras el descubrimiento inicial de 80 kilos de droga en una cámara frigorífica del buque por parte del capitán, quien notificó rápidamente al armador de la embarcación.
La reciente incineración de los 460 kilos de cocaína confiscados fue presidida por la ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, lo que pone de manifiesto la firmeza del gobierno argentino en la lucha contra el narcotráfico. Los expertos explican que los métodos empleados por los narcotraficantes para contaminar buques que ingresan a los puertos locales son diversos, incluyendo el ‘gancho ciego’, que permite ocultar la droga dentro de contenedores. En el último año, se ha registrado el hallazgo de cargamentos significativos en varios puertos, resaltando la preocupación sobre la seguridad marítima y la vigilancia en las rutas de comercio internacional.
Investigaciones previas han establecido la conexión de buques contaminados con el tráfico de drogas en el ámbito internacional. Desde termina en Rosario hasta destinos en Europa y Oceanía, el flujo de cocaína ha evidenciado una red bien organizada que ha tenido como resultado incautaciones millonarias. En un caso reciente, se encontraron 900 kilos de cocaína en un barco que viajó desde un puerto argentino a Australia. Estos hechos subrayan la necesidad de acciones más contundentes y colaborativas entre las agencias de seguridad de diferentes países para desmantelar estas organizaciones criminales y garantizar la integridad de las rutas marítimas.








