Rusia ha intensificado sus operaciones de exportación de petróleo desde los puertos de Ust-Luga y Novorossiysk, surge como respuesta ante las recientes interrupciones en su terminal más importante en la región occidental, Primorsk. Según informaron a Reuters fuentes cercanas al cronograma de cargas, este desvío estratégico hacia instalaciones menos afectadas podría permitir a Rusia mantener un nivel relativamente estable en sus exportaciones totales, a pesar de los daños sufridos en su infraestructura petrolera. Estos esfuerzos son vitales para el Kremlin, ya que las ventas de crudo continúan siendo una fuente crucial de ingresos para el presupuesto ruso.
El incremento en las exportaciones marítimas se da en un contexto de paradas imprevistas en varias refinerías rusas, las cuales han sido blanco de ataques con drones por parte de Ucrania. Desde principios de agosto, las agresiones ucranianas han aumentado, enfocándose en la infraestructura petrolera y gasífera, lo que ha llevado a Moscú a reestructurar su logística y maximizar la cantidad de crudo disponible para exportación. Estas interrupciones en las operaciones en tierra han resultado, paradójicamente, en una mayor disponibilidad de petróleo para el mercado internacional, según fuentes del sector.
El puerto de Ust-Luga está programado para cargar al menos 500.000 barriles por día (bpd), lo que equivale a 2 millones de toneladas, un incremento significativo con respecto a su plan inicial que contemplaba 1,5 millones de toneladas. Sin embargo, es importante destacar que el puerto aún opera por debajo de su capacidad total debido a reparaciones necesarias tras un ataque en agosto en la estación de bombeo de Unecha, que es clave para el flujo hacia Ust-Luga y el oleoducto Druzhba. Por su parte, Novorossiysk se prepara para cargar aproximadamente 750.000 bpd, lo que representa un notable aumento respecto a sus proyecciones anteriores.
En contraste, las operaciones en Primorsk han enfrentado considerables desafíos, ya que se esperaba que manejaran 900.000 barriles diarios en septiembre. Las cargas se han visto retrasadas y, aunque se restablecieron parcialmente las exportaciones de crudo y diésel el pasado sábado, las reparaciones continúan y el plazo para una recuperación total permanece incierto. La situación es aún más complicada con la presencia de buques dañados, como los Aframax Kusto y Cai Yun, que siguen anclados cerca del puerto, planteando a las autoridades el dilema de cómo gestionar la escasez de embarcaciones para la carga de petróleo.
La dificultad de desviar volúmenes de petróleo desde Primorsk hacia Novorossiysk es un problema logístico significativo, ya que la disponibilidad de buques tanque es limitada. Una de las fuentes consultadas señaló que ajustar el destino de un buque o alquilar uno nuevo para cargar petróleo ruso con tan poco tiempo de antelación no es una tarea sencilla. Este panorama expone la fragilidad del sistema logístico de Rusia y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de sus niveles de exportación de crudo en el futuro inmediato, en medio de un contexto geopolítico cada vez más tenso.







