Los cancilleres de Panamá, Javier Martínez-Acha, y de China, Wang Yi, sostuvieron una reunión en Nueva York que marcó un hito en las relaciones bilaterales entre ambos países. Este encuentro, el primero de alto nivel desde la escalada de tensiones relacionadas con la salida forzada de un operador chino de puertos panameños y los problemas de retención de barcos de bandera panameña en China, se manifestó como una oportunidad para evaluar y posiblemente redefinir las interacciones entre Panamá y el gigante asiático en un contexto de crecientes retos diplomáticos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá describió la reunión como una de agenda abierta, subrayando el propósito de buscar una mayor armonización en las relaciones comerciales, migratorias y culturales que han existido durante más de 170 años. Ambos cancilleres encontraron en este diálogo un espacio para abordar los aspectos críticos que han caracterizado la actual fase tensa, particularmente el impacto de la decisión de la Corte Suprema de Panamá que declaró inconstitucional la concesión de CK Hutchison para operar dos puertos estratégicos en la región.
La decisión judicial panameña fue el resultado de múltiples denuncias que alegaban que la concesión era perjudicial para los intereses nacionales. Este contexto se complica aún más por la presión externa que ejerce Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, ha criticado abiertamente la influencia de China en la vía interoceánica y ha considerado la posibilidad de recuperar el control del canal, que fue administrado por Estados Unidos durante más de ochenta años antes de su traslado a Panamá.
En medio de estas circunstancias, Trump aclamó como un éxito de su administración la intención de BlackRock, un consorcio estadounidense, de adquirir los dos puertos panameños de CK Hutchison. Sin embargo, esta transacción fue obstaculizada por la respuesta firme de Pekín, que activó procedimientos de arbitraje internacional contra Panamá en busca de compensaciones que ascenderían a unos 2.000 millones de dólares, evidenciando la tensión comercial y política entre ambas naciones.
Por otro lado, el tema de las detenciones de buques de bandera panameña en puertos chinos ha generado gran preocupación en Panamá, siendo anteriormente mucho menos frecuentes. El Presidente panameño, José Raúl Mulino, comentó sobre el aumento inusual de estas retenciones, sugiriendo que, aunque no constituyen confiscaciones, son un claro mensaje político por parte de Pekín. Sin embargo, recientemente, Mulino indicó que las tensiones habían comenzado a disminuir, abriendo la puerta a posibles diálogos y acercamientos que podrían aliviar la situación y prevenir futuras complicaciones.








