Recientemente, los envíos de petróleo y gas natural licuado (GNL) desde los puertos de exportación bálticos de Rusia, específicamente Primorsk y Ust-Luga, han sido suspendidos a raíz de los ataques con drones por parte de Ucrania. La Guardia Fronteriza de Finlandia ha confirmado que esta interrupción se produjo más de una semana después del inicio de las ofensivas, cuyos efectos han sido visibles desde el territorio finlandés, donde el humo fue claramente detectado. El pasado 1 de abril, esta situación se tornó crítica, puesto que los ataques aéreos provocaron incendios en los recintos portuarios, lo que llevó a la paralización total de las operaciones de carga de combustible. La agitación ha dado un giro inesperado a la dinámica comercial en la región, donde Rusia ha dependido históricamente del transporte marítimo para sus exportaciones energéticas.
La situación en los puertos de Primorsk y Ust-Luga es alarmante. Según Mikko Hirvi, jefe de Seguridad Marítima de la Guardia Fronteriza de Finlandia, en la actualidad solo unas pocas embarcaciones de carga están saliendo de estos puertos, lo que indica una severa disminución en el tráfico marítimo. En tiempos anteriores, estos puertos solían manejar entre 40 y 50 embarcaciones dedicadas al transporte de crudo ruso y GNL por semana. La reciente paralización representa la interrupción más significativa en el suministro de petróleo en la historia reciente de Rusia, el cual ostenta el título de ser el segundo mayor exportador de petróleo a nivel mundial.
El 25 de marzo, los análisis realizados por Reuters revelaron que aproximadamente el 40% de la capacidad de envío de petróleo de Rusia permanecía inactiva, afectando tanto a los puertos bálticos como al oleoducto Druzhba, que había sufrido daños por bombardeos rusos a finales de enero. Este cerco logístico no solo representa un obstáculo comercial para Rusia, sino que también limita sus ingresos, justo en un contexto donde se esperaban ganancias incrementadas tras el conflicto en Irán, que ha desestabilizado los mercados e impactado directamente en los precios del crudo internacional.
Laura Solanko, asesora principal del Banco de Finlandia y experta en mercados energéticos rusos, arroja más luz sobre este asunto al revelar que a principios de año, el precio del crudo en Primorsk estaba aproximadamente 25 dólares por debajo del precio de referencia del Brent. De acuerdo con esto, y si el descuento se mantiene en niveles similares, se estima que el valor de exportación del petróleo ruso podría situarse entre 70 y 75 dólares por barril. Este escenario implica que el país podría estar perdiendo más de 70 a 75 millones de dólares al día debido a la interrupción de sus exportaciones de crudo a través del mar Báltico.
Antes del inicio de los ataques con drones, Rusia estaba en camino de exportar más de dos millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados utilizando la ruta marítima báltica. Esta cifra subraya la magnitud de la crisis actual, la cual no solo amenaza la economía rusa, sino que también afecta a la estabilidad de los mercados energéticos en toda Europa. Con la paralización de estas operaciones, las implicaciones económicas para Rusia podrían ser enormes, al enfrentarse a una pérdida considerable de ingresos y una adaptación necesaria para diversificar sus rutas de exportación ante un panorama geopolítico cada vez más complicado.








