Katoen Natie ha anunciado la suspensión de las operaciones de atención a camiones en el terminal Cuenca del Plata durante el fin de semana del 8 y 9 de agosto. Esta medida, que se aplicará hasta nuevo aviso el lunes 10, fue adoptada en el contexto de un paro promovido por el Sindicato de Trabajadores de Terminal Cuenca del Plata (TCP-Nelsury). Los trabajadores han decidido no retomar sus labores hasta celebrar una nueva asamblea, la cual se inició el viernes 7 a las 12:30 horas y responde a una serie de demandas que han surgido en torno a las condiciones de trabajo y la jornada laboral.
El sindicato ha vuelto a plantear la posibilidad de reducir la jornada laboral sin que esto implique una pérdida de salario, una medida que recientemente se ha acordado para el sector de la construcción. Además, han exigido un aumento significativo en la cantidad de jornales asegurados, que debe ser independiente de la presión de la carga de trabajo efectiva. En este sentido, el operador del terminal ha aclarado que los acuerdos alcanzados en el sector de la construcción fueron discutidos dentro de los Consejos de Salarios correspondientes, por lo que no es posible trasladar automáticamente esos términos a otras negociaciones.
Katoen Natie ha señalado que la reiteración de estas solicitudes, en el contexto actual, representa un obstáculo considerable para las negociaciones que buscan llegar a un acuerdo viable y duradero. La empresa considera fundamental la claridad en las condiciones de negociación, argumentando que los términos del sector de la construcción son específicos y no aplicables en el contexto del terminal. Esta situación ha puesto de relieve la tensión entre las expectativas de los trabajadores y las capacidades operativas de la empresa.
Los reclamos presentados por el gremio son amplios e incluyen no solo la garantía de un mínimo de jornales, sino también la estabilidad laboral en medio de una reorganización operativa significativa. Además, subrayan la necesidad de mejorar las condiciones laborales frente a la modernización y automatización que se están implementando en la terminal. Estas medidas de fuerza, como los paros sorpresivos y asambleas, han afectado notablemente la carga y descarga de contenedores en el Puerto de Montevideo, deteriorando la eficiencia en el sector.
La interrupción parcial de las operaciones ha tenido repercusiones serias en la logística del comercio exterior. La situación ha obligado a la reprogramación de escalas de varios buques, lo cual incrementa los costos operativos y genera preocupación en las cámaras de comercio exterior. En un momento crítico para la actividad portuaria, estas acciones del sindicato han encendido las alarmas sobre la necesidad de un diálogo constructivo y efectivo entre las partes para evitar mayores complicaciones en el futuro.








