El reciente ingreso en operación del remolcador eléctrico Trapananda marca un hito en la navegación sostenible de Chile y Latinoamérica. Este innovador remolcador realizó su debut oficial en el Puerto Chacabuco, donde brindó apoyo en las maniobras de recalada y zarpe de un buque. Se trató del Lama, un tanquero chileno de 128 metros de eslora, que arribó a este terminal marítimo el lunes por la mañana y zarpó hacia Quintero el miércoles 16 de julio, alrededor de las 14:20 horas, según información proporcionada por la Armada. La implicación de Trapananda en estas maniobras no solo resalta su capacidad técnica, sino también el compromiso del sector marítimo con la sustentabilidad.
Trapananda no es solo un remolcador cualquiera; se trata de la primera embarcación de su tipo en operar con propulsión eléctrica en Chile y en toda Latinoamérica. Diseñada por la firma canadiense Robert Allan Ltd. y construida en Turquía por el astillero Sanmar, esta embarcación ha sido creada con tecnología avanzada que prioriza la reducción de emisiones. Con una impresionante capacidad de tracción a punto fijo que supera las 70 toneladas, el Trapananda está diseñado para asistir a grandes buques, un aspecto crucial para asegurar operaciones portuarias eficientes y seguras.
Los remolcadores eléctricos como el Trapananda representan un cambio significativo en la industria, donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad. Equipado con dos propulsores azimutales eléctricos de 2.100 kW cada uno, este remolcador está alimentado por una batería de ion-litio de 3.616 kWh, distribuida en dos compartimentos. Esta tecnología no solo mejora la eficiencia energética, sino que también ayuda a minimizar el impacto ambiental en las aguas donde opera. El uso de energía eléctrica en embarcaciones no solo es un avance tecnológico, sino una respuesta a la creciente preocupación por el cambio climático.
El bautizo del Trapananda tuvo lugar el 10 de julio en el Terminal de Pasajeros de la Empresa Portuaria Puerto Montt (Empormontt), donde se celebró la importancia de este avance tecnológico en el ámbito marítimo. El nombre de la embarcación es un tributo a la historia, dado que Trapananda era el antiguo nombre que se le otorgaba a la región de la Patagonia chilena. Este gesto subraya la conexión entre la innovación tecnológica y el patrimonio cultural, un aspecto esencial para las comunidades locales y la identidad nacional.
La construcción y operación del Trapananda es fruto de una colaboración estratégica entre SAAM Towage y la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), que demuestra el potencial de alianzas en la transición hacia prácticas más sostenibles en la industria marítima. Esta iniciativa no solo busca modernizar la flota de remolcadores en el país, sino también establecer un precedente en la implementación de tecnologías limpias en el sector. Al adoptar esta nueva tecnología eléctrica, Chile se posiciona como un referente en la región, destacando su compromiso con el desarrollo sustentable y la preservación del medio ambiente.








