Autos chinos en Sudamérica: Crecimiento y Desafíos

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La reciente apertura del Puerto de Chancay, ubicado en la región de Lima, Perú, ha transformado el panorama del comercio automotor en Sudamérica. Desde su inauguración el año pasado, este megaproyecto, impulsado por la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, ha permitido una drástica reducción en los tiempos de envío de automóviles desde China, lo que ha intensificado la competencia en el mercado sudamericano. Según Gonzalo Ríos, subgerente de Cosco Shipping, cada buque que llega al puerto trae entre 800 y 1.200 vehículos, y se prevé que las exportaciones acumuladas de autos chinos alcancen las 19.000 unidades antes de que termine el año. Esto se produce en un contexto en que los fabricantes de automóviles chinos enfrentan crecientes dificultades para ingresar a mercados más rigurosos como el estadounidense y el europeo.

Los automóviles que llegan al Puerto de Chancay no se limitan a Perú, ya que se están realizando envíos a otros países sudamericanos como Chile, Ecuador y Colombia. En septiembre, Cosco Shipping completó su primer transbordo marítimo de vehículos, enviando 250 automóviles hacia Chile, donde las marcas chinas ya captan un notable 33% del mercado automotriz. Esta estrategia de distribución regional refuerza el objetivo de convertir a Perú en un centro logístico clave para los autos híbridos y eléctricos, así como para los modelos convencionales, lo que representa un gran paso en la expansión de la influencia automotriz china en Sudamérica.

Un claro ejemplo de este crecimiento lo es la empresa china Chery, que ha aumentado significativamente su participación en el mercado de vehículos eléctricos en Perú. Aunque contaba con menos del 2% del mercado en septiembre, está aprovechando el corredor del Puerto de Chancay para acelerar sus entregas en todo el continente. Durante el mes de julio, las aduanas peruanas reportaron la llegada de 3.057 autos, una cifra que destaca un aumento considerable en comparación con los 839 registrados en enero. Este fenómeno es indicativo de cómo, a pesar de la ausencia de una industria automotriz local robusta, las marcas chinas están ganando terreno rápidamente en la región.

Mientras tanto, en Brasil, la estrategia es diferente, ya que algunas empresas chinas están comenzando a invertir en la producción local. BYD y Great Wall Motors han establecido fábricas en el país para ensamblar vehículos eléctricos. Ricardo Bastos, de GWM Brasil, ha señalado que esperan comenzar con las exportaciones en 2027, un movimiento que busca maximizar los beneficios de acuerdos comerciales con México y el bloque Mercosur. Esta inversión es en respuesta a las barreras arancelarias impuestas en Brasil, que han servido como un incentivo para la producción local frente a las crecientes importaciones de vehículos eléctricos.

Sin embargo, el mercado brasileño también enfrenta sus propios desafíos. A principios de este año, se registró la llegada del barco portacontenedores más grande del mundo, que trajo más de 7.000 vehículos eléctricos e híbridos a Brasil. La preocupación por el uso de las bajas tasas arancelarias por parte de los fabricantes chinos ha surgido entre los sindicatos y grupos industriales, que observan que estas tácticas podrían evitar que se generen empleos locales. A medida que Brasil inicia el restablecimiento de aranceles a las importaciones y se establece un marco que promueve la producción local, el país podría adoptar su centro regional para vehículos, similar al modelo de Chancay en Perú, mientras enfrenta retos significativos para la adopción de vehículos eléctricos en un contexto de infraestructura aún en desarrollo.