Las operaciones portuarias en la Región del Biobío experimentan serias interrupciones debido a las inclemencias del tiempo que afectan la zona centro-sur de Chile. Según un informe de San Vicente Terminal Internacional (SVTI), la Autoridad Marítima ha dispuesto el cierre del terminal en Talcahuano, lo que ha llevado a la suspensión de las actividades en el recinto. Este estado de emergencia se presenta tras el anuncio de marejadas por parte de la Armada de Chile, lo que ha llevado a los responsables portuarios a adoptar medidas preventivas para asegurar la integridad de las instalaciones y la seguridad de las cargas.
El terminal SVTI, ante la situación adversa, ha implementado una serie de acciones para minimizar los riesgos. Entre ellas se incluye la reducción de la altura de los acopios, la estabilización de las cargas, y la limpieza de los colectores de aguas lluvia para evitar inundaciones. A través de la plataforma de seguimiento Marine Traffic, se puede confirmar que, actualmente, no hay buques atracados en el muelle de este terminal, evidenciando la parálisis operativa ocasionada por el mal tiempo.
Mientras tanto, Puerto Coronel ha logrado mantener sus operaciones sin mayores inconvenientes, gracias a su infraestructura robusta y estándares operacionales que le permiten enfrentar este tipo de eventualidades. A pesar de la tormenta, el puerto ha coordinado su gestión con la Capitanía de Puerto y la Autoridad Marítima, asegurando la protección de las personas, de las operaciones y de la carga. De acuerdo con su planificación naviera, también se ha establecido la suspensión de llegadas de buques hasta la tarde del 17 de julio.
La situación en Puerto Lirquén es similar, con el recinto portuario reprogramando sus operaciones para reanudar la recepción de embarcaciones, también para el 17 de julio. Sin embargo, el Talcahuano Terminal Portuario (TTP) presenta una situación más complicada, ya que no tiene programados atracamientos hasta el lunes 20 de julio, contando con muelles vacíos ante la falta de actividad. Estas restricciones reflejan la continua evaluación en la que se encuentran los puertos de la región.
Las restricciones en todas estas instalaciones portuarias se mantendrán vigentes hasta que sean levantadas oficialmente por la Autoridad Marítima. La situación actual resalta la vulnerabilidad de la infraestructura portuaria ante fenómenos climáticos adversos y la importancia de contar con planes de contingencia efectivos para salvaguardar la seguridad tanto de las operaciones como de las personas que laboran en estos importantes centros de actividad económica.








