Las autoridades colombianas han reportado la incautación de 37 toneladas con 447 kilogramos de cocaína durante el primer trimestre de 2026, destacando un aumento en la actividad delictiva en el sector logístico. Este periodo se ha visto marcado por el uso de la modalidad conocida como “rip-off”, un método que permite a las organizaciones criminales introducir drogas dentro de contenedores que transportan carga legal, a menudo sin el conocimiento del exportador o del propietario de la mercancía. Este nuevo enfoque delictivo plantea serios retos para las autoridades y alerta sobre la creciente sofisticación de los grupos narcotraficantes en el país.
Según datos proporcionados por la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional, el año pasado, específicamente en 2025, se lograron incautar un total de 140 toneladas con 38 kilogramos de clorhidrato de cocaína. La modalidad de mezclado se destacó como la más utilizada por los criminales, representando el 42% del total decomisado. Esta técnica de ocultamiento implica una integración más compleja de la droga con mercancías legales, lo que complica significativamente la labor de detección por parte de las autoridades aduaneras y logísticas.
Se han identificado varios destinos principales de la cocaína incautada, incluyendo naciones como España, Bélgica, Países Bajos y Alemania. La elección de estos destinos refleja no solo la demanda en mercados europeos, sino también la habilidad de las organizaciones delictivas para establecer rutas de transporte seguras. Esto plantea un desafío crítico para Colombia y sus aliados internacionales en la lucha contra el narcotráfico, dado que se trata de países con estrictas regulaciones de control aduanero que requieren una constante vigilancia y colaboración.
Javier Díaz Molina, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex), enfatizó la importancia de fortalecer la seguridad de la cadena logística. Según Díaz, es crucial trabajar de manera conjunta entre empresas, autoridades y otros actores logísticos para mejorar los controles y reducir los riesgos que pueden afectar la competitividad y la reputación del comercio exterior colombiano. Este llamado a la colaboración se presenta como una necesidad inminente ante un contexto de creciente amenaza del narcotráfico.
La creciente complejidad de las técnicas utilizadas por los narcotraficantes subraya la necesidad de innovar en los procesos de detección e inspección en puertos y aeropuertos. La articulación entre los diferentes actores es fundamental para evitar que las organizaciones criminales aprovechen las vulnerabilidades existentes en el comercio internacional. A medida que avanza el año 2026, las autoridades seguirán implementando estrategias para contrarrestar esta problemática y salvaguardar la integridad del comercio exterior colombiano.







