El puerto petrolero saudí de Yanbu ha registrado la mayor actividad en semanas, en un contexto de creciente tensión en la región. Según un informe de Bloomberg, imágenes satelitales han revelado la presencia simultánea de cinco superpetroleros en las terminales de carga de crudo, marcando el día más concurrido desde que el grupo hutí, respaldado por Irán, inició un bloqueo a las instalaciones saudíes. Esta reactivación de las operaciones en Yanbu es un indicativo de su escalada en relevancia tras las disruptivas amenazas en el transporte marítimo regional.
Con el conflicto en curso entre Arabia Saudita e Irán y las interrupciones en la navegación del estrecho de Ormuz, Yanbu se ha convertido en un punto estratégico clave para la exportación de petróleo del reino. La estrategia saudí ha implicado redirigir el crudo a través de oleoductos hasta la costa del Mar Rojo, donde se encuentra el puerto de Yanbu, facilitando así el envío a compradores internacionales, a pesar del entorno hostil. Los superpetroleros de clase VLCC, capaces de transportar casi dos millones de barriles de petróleo, son fundamentales para satisfacer la creciente demanda en los mercados internacionales.
Recientes movimientos en el Mar Rojo han llamado la atención de analistas y expertos en la industria. Durante el fin de semana, se destacaron los movimientos del petrolero griego Lesvos y el buque indio Desh Vaibhav, los cuales surcaron el estrecho de Bab el-Mandeb, transportando crudo cargado en Yanbu, y apagaron sus transpondedores para evadir el seguimiento. Este tipo de maniobras refleja la creciente preocupación por la seguridad en las rutas marítimas, especialmente en las áreas afectadas por las amenazas hutíes. A pesar de ello, otros buques, incluidos algunos transportando crudo ruso, continúan atravesando el Bab el-Mandeb con sus sistemas de rastreo activos.
Las recientes estadísticas de tránsito confirmadas por Kpler indican un aumento significativo en el flujo de buques por Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz. Entre el 31 de julio y el 2 de agosto, 34 buques de carga atravesaron el estrecho de Ormuz mientras que 75 navíos navegaron por Bab el-Mandeb. Más de 8,4 millones de barriles de crudo salieron del golfo Pérsico en un solo día, destacando que muchos de estos envíos se realizaron mediante buques que operaban sin transpondedores activos, un indicador del clima tenso que rodea estas operaciones.
La situación actual plantea un panorama complejo para el comercio internacional de petróleo. La decisión de Arabia Saudita de desviar parte de su petróleo destinado a Asia hacia la terminal de Sidi Kerir en la costa mediterránea de Egipto también refleja preocupaciones logísticas y de seguridad. Mientras las fuerzas hutíes continúan amenazando la libre navegación, los países importadores y exportadores de petróleo deben adaptarse a un nuevo equilibrio, navegando no solo en aguas conflictivas, sino también en un mercado global que está cada vez más interconectado y vulnerables a choques geopolíticos.







