El puerto de Tarragona, situado en la costa este de España, ha dado un importante paso hacia la sostenibilidad al anunciar la construcción de una nueva planta fotovoltaica en las cubiertas de los tinglados del Muelle de Costa. Este proyecto tiene como objetivo generar energía eléctrica verde con una potencia de 300 kWp, lo que permitirá al puerto cubrir parte de su demanda energética. La iniciativa se enmarca dentro de los esfuerzos del puerto por reducir su huella ecológica y avanzar hacia un modelo más sostenible de operación portuaria.
Según la información proporcionada en la página oficial del puerto, la planta fotovoltaica se ubicará estratégicamente en las cubiertas más cercanas al mar de los cuatro Tinglados. Esta elección se fundamenta en que esas áreas cuentan con una orientación óptima y mayor exposición solar, lo que maximiza la generación de electricidad. En total, se instalarán 708 módulos fotovoltaicos, distribuidos de manera equilibrada entre los diferentes tinglados, asegurando así un aprovechamiento eficiente del espacio y la luz solar disponible.
Una característica destacada del proyecto es la instalación de módulos fotovoltaicos ultraligeros, que son un 62% más livianos que los módulos convencionales. Mientras que estos últimos pesan entre 18 y 20 Kg, los nuevos módulos tendrán un peso de solo 7,2 Kg. Esta reducción significativa en peso es esencial para preservar la integridad estructural de los tinglados, asegurando tanto la seguridad como la estabilidad de los edificios. Adicionalmente, se utilizará un innovador sistema de fijación que evitará perforaciones y estructuras previas, facilitando así la instalación.
El proyecto fotovoltaico es cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), lo que resalta su importancia no solo a nivel local, sino también en el contexto europeo. Este tipo de inversiones son cruciales para el avance del Pacto Verde de la Unión Europea, que busca impulsar la sostenibilidad y la transición hacia energías renovables en todos los sectores. La ejecución de la planta está prevista para concretarse en un plazo de cuatro meses, lo que demuestra la celeridad con la que se quiere avanzar en la implementación de soluciones energéticas sostenibles.
Con la puesta en marcha de esta planta fotovoltaica, el puerto de Tarragona se posiciona como un referente en la adopción de prácticas sostenibles dentro del sector portuario. No solo busca cubrir su demanda energética de manera más responsable, sino que también pretende servir de ejemplo para otros puertos y terminales marítimas en su camino hacia la sostenibilidad. La combinación de tecnología innovadora y una gestión ambiental proactiva puede ser la clave para transformar la operación de los puertos en el futuro.








