En una operación reciente, las autoridades del Puerto de Manzanillo lograron detener un contenedor que transportaba 109 sacos de aletas de tiburón, cuyo destino final era Malasia. La carga había sido irregularmente declarada como “buche de pescado” ante las entidades competentes, lo que levantó las alarmas y llevó a la intervención de un equipo especializado en la fiscalización ambiental. Este hecho subraya la creciente preocupación por el tráfico ilegal de especies marinas y el incumplimiento de las normas internacionales que las protegen.
La detención se llevó a cabo gracias a la colaboración del Equipo Multidisciplinario Especializado Ambiental (EME-Ambiental), junto con la Dirección de Investigación Policial (DIP), la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) y el Ministerio de Ambiente. En Panamá, la legislación vigente establece una cuota cero sobre cualquier especie de tiburón que conste en la lista de CITES, lo que implica que la extracción, transporte y venta de productos derivados de tiburones está prohibido. Esta acción contrasta con las prácticas ilegales que han proliferado en la región y que amenazan la biodiversidad marina.
El Ministerio de Ambiente ha reafirmado su compromiso con la defensa del medio ambiente al participar activamente en la fiscalización del producto decomisado y en la evaluación de su naturaleza. En este sentido, se avanzará en las diligencias necesarias para establecer el carácter del decomiso, así como en la aplicación de las sanciones administrativas pertinentes, según lo establecido en la normativa existente. Este enfoque preventivo busca desincentivar el comercio ilegal de especies amenazadas y fortalecer la gestión sostenible de los recursos acuáticos.
Además de las acciones administrativas, el caso será elevado a la Fiscalía Superior Especializada en Delitos Ambientales del Ministerio Público. Este paso es crucial para asegurar que se lleven a cabo las investigaciones penales correspondientes y se determinen las responsabilidades legales asociadas a este intento de tráfico ilegal. La colaboración entre entidades gubernamentales es fundamental para combatir estos delitos ambientales, que no solo afectan la vida marina, sino que también ponen en riesgo la salud de los ecosistemas en general.
El incidente en el Puerto de Manzanillo destaca la labor continua de las autoridades panameñas por proteger su biodiversidad y cumplir con los compromisos internacionales en materia de conservación. La participación activa de diversas instituciones en este operativo evidencia la importancia de un enfoque multi-institucional para enfrentar el tráfico de especies. La comunidad y las autoridades deben permanecer alerta para prevenir actividades ilícitas que comprometan el patrimonio natural del país.







