La zona portuaria de Barranquilla ha experimentado un crecimiento notable en la cantidad de carga descargada hasta agosto de 2026. Según la Dirección General Marítima (Dimar) de Colombia, se alcanzaron un total de 10.801.450 toneladas, lo que representa un incremento del 13,70% en comparación con el mismo periodo del año anterior, es decir, una diferencia positiva de 1.301.421 toneladas respecto a las 9.500.029 toneladas de 2025. Este aumento no solo refleja un crecimiento del sector, sino también una mejora en las condiciones operativas del puerto, que ha logrado adaptarse a las exigencias del mercado y a las circunstancias climáticas que enfrenta la región.
Además del aumento en la carga, el número de buques que ingresaron por el canal de acceso también mostró un crecimiento significativo. En los primeros ocho meses de 2026, se registraron 748 embarcaciones, lo que equivale a un incremento del 3,17% en comparación con los 725 buques del año anterior. Este dato indica una mayor actividad comercial y una confianza renovada en la operatividad del puerto, lo que es crucial para el desarrollo económico de Barranquilla y sus alrededores.
Un aspecto destacado por Dimar ha sido el aumento en la llegada de naves con mayores dimensiones. Las embarcaciones con eslora de 199,99 metros crecieron un 35,10%, pasando de 94 en 2025 a 127 en 2026, lo que evidencia la capacidad del puerto para manejar buques más grandes y de mayor tonelaje. Este incremento es una muestra clara de cómo el puerto se ha preparado para recibir embarcaciones más complejas, lo que podría traducirse en un aumento en la competitividad y eficiencia de las operaciones en la zona.
A pesar de los desafíos que ha presentado el Fenómeno de El Niño en la región, el puerto ha mantenido un rendimiento destacable, especialmente en la llegada de navíos con calados entre 9,0 y 9,9 metros, que incrementaron un 21,64%, pasando de 134 a 163 embarcaciones. Este aumento es un indicativo no solo de la resiliencia del sistema portuario, sino también de la capacidad para adaptarse y superar adversidades mientras se asegura el flujo continuo de mercancías.
Por último, la Dimar ha resaltado la importancia de los esfuerzos realizados por la Señalización Marítima del Río Magdalena (Semab), que ha contribuido a mantener un registro positivo en términos de seguridad marítima y fluvial. Se han cumplido cuatro años sin siniestros marítimos ni ambientales, y cinco años sin encallamientos en el canal de acceso, lo que subraya la efectividad de las medidas implementadas para garantizar la seguridad de operaciones en el puerto. Estos resultados sugieren que, a pesar de los retos climáticos y operativos, Barranquilla se posiciona como un punto estratégico para el comercio en Colombia.








