El ataque perpetrado por el grupo hutí contra el Puerto de Moca, un crucial punto estratégico en Yemen, ha suscitado la condena del presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad al-Alimi, quien lo califica como una “extensión de la escalada iraní” en la región. Este ataque, que tuvo lugar el domingo 9 de agosto, resultó en la muerte de al menos siete personas y dejó a 35 heridas, debido a los agresivos bombardeos con drones y misiles que apuntaron tanto al recinto portuario como a áreas residenciales cercanas. Este hecho es un recordatorio de la continua inestabilidad que afecta a Yemen, particularmente en áreas ya vulnerables como la provincia de Taiz.
Alimi, durante una reunión con Neil Hope, el nuevo encargado de negocios de Estados Unidos en Yemen, subrayó la gravedad de la ofensiva y su repercusión en las instalaciones económicas y las rutas marítimas vitales de la región. “El ataque a un puerto marítimo vital cerca de Bab al-Mandab no solo compromete nuestra economía, sino que representa un desafío directo a la soberanía de varias naciones costeras en el Mar Rojo”, declaró Alimi, enfatizando la necesidad de que la comunidad internacional tome medidas más allá de la simple contención del avance hutí.
La situación en Yemen se ha ido deteriorando tras una breve pausa en los conflictos desde abril de 2022. Alimi expuso que este ataque se inscribe dentro de un patrón de agresiones por parte de los hutíes contra posiciones de las fuerzas armadas y entornos civiles, lo que confirma las acusaciones sobre una guerra sistemática contra los recursos yemeníes. Este brote de violencia plantea serias dudas sobre la capacidad del Gobierno yemení para mantener la estabilidad en un contexto ya desgastado por años de conflicto.
El presidente subrayó que, aunque se apoya cualquier esfuerzo diplomático dirigido a reducir las tensiones, es imperativo que cualquier acuerdo considere la desactivación efectiva de las capacidades militares e intervenciones externas. Advirtió que ignorar estos aspectos solo perpetuará la crisis yemení sin ofrecer soluciones duraderas. “No podemos hablar de seguridad sostenible en la región mientras existan grupos armados que operen al margen de la soberanía estatal”, insistió Alimi.
Por su parte, los hutíes han intensificado su retórica militar y sus acciones. En este contexto, se reportó que el portavoz militar hutí, Yahya Saree, reclamó el ataque a varios petroleros saudíes, aumentando la tensión en el norte del Mar Rojo. A medida que los enfrentamientos continúan en varias frentes, Yemen se enfrenta a un periodo crítico que podría resultar en un mayor deterioro de la seguridad y bienestar de su población, ya afectada por una guerra prolongada e intensa.








