El puerto de Cartagena, España, ha sido testigo de un notable dinamismo en el movimiento de carga a lo largo de los primeros nueve meses de 2026, con un total de 420.623.593 toneladas transferidas, lo que representa un incremento del 1,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento cobra relevancia en un contexto marcado por el aumento de los precios de los combustibles y la incertidumbre geopolítica, elementos que han afectado la evolución del tráfico marítimo en toda Europa. A pesar de estos retos, los datos sugieren una notable resiliencia en las operaciones de carga en los puertos estatales de España, incluyendo el de Cartagena.
En cuanto a la carga general, se ha observado una moderación en su caída, alcanzando hasta septiembre un descenso del 0,2%. Con más de 209 millones de toneladas movilizadas, se destaca el volumen correspondiente a contenedores, que sumó 142,6 millones de toneladas, con una leve disminución del 0,8%. Por otro lado, la carga convencional ha logrado un crecimiento del 1,1%, alcanzando más de 67 millones de toneladas. Este comportamiento sugiere un ajuste en las dinámicas del tráfico portuario, donde el sector se adapta a las condiciones actuales del mercado.
El tráfico de contenedores, uno de los principales indicadores de actividad portuaria, también ha mostrado un desempeño positivo. En los primeros nueve meses de 2026, el movimiento de TEUs creció un 1,1%, superando los 14 millones. Este crecimiento en las importaciones y exportaciones, que experimentaron un aumento del 2,3%, consolida a Cartagena como un puerto estratégico para el comercio internacional, a pesar de los desafíos globales que enfrenta el sector.
En el ámbito de los graneles, se reporta un avance significativo en los graneles líquidos, que alcanzaron los 138,3 millones de toneladas. Este aumento del 3,6% se atribuye principalmente al crecimiento en los volúmenes de gasolina y productos químicos. Por otro lado, los graneles sólidos presentan una leve caída del 0,3%, totalizando 60,1 millones de toneladas. Esto refleja una dinámica diversificada en la operativa de carga, donde ciertos segmentos aún ven crecimiento pese a la contracción de otros.
Finalmente, se ha notado una disminución en el número de buques mercantes operando en los puertos españoles, que retrocedió un 1,1%, totalizando 123.237 unidades. A pesar de esta caída, el arqueo bruto incrementó un 0,6%, reflejando un aumento en el tamaño y capacidad de los barcos que están en servicio. En términos de pasajeros, los movimientos alcanzaron cerca de 33 millones, lo que representa un descenso del 1,1% en comparación con el año anterior. Estos datos indican un entorno de cambios en el sector marítimo, donde las estrategias de adaptación serán clave para enfrentar los desafíos futuros.








