Katoen Natie, la empresa que detenta el 80% de la Terminal Cuenca del Plata (TCP), ha lanzado una grave advertencia al gobierno uruguayo respecto a la propuesta de Neltume Ports para construir una nueva terminal de contenedores en el Puerto de Montevideo. Según indicó el gerente de Relaciones Institucionales de Katoen Natie, Fernando Correa, la compañía tomaría acciones legales internacionales si este proyecto es aprobado, notificando al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial sobre un presunto diferendo. Esta situación podría escalar a otra demanda contra el Estado uruguayo, lo que podría complicar aún más el ya tenso panorama de las inversiones en el sector portuario del país.
Correa argumentó que la aceptación de esta iniciativa por parte del gobierno implicaría una infracción de los contratos y normas portuarias vigentes. “Un acto administrativo que permita que este proyecto avance, rompería la ecuación económica establecida, afectando directamente la inversión de 600 millones de dólares que Katoen Natie ha realizado en el desarrollo de la TCP”, expresó en un programa radial local. Según su análisis, la nueva infraestructura no solamente violaría acuerdos contractuales, sino que también podría perjudicar la viabilidad económica del proyecto en curso.
Desde la perspectiva de Katoen Natie, la propuesta de Neltume Ports no sólo contradice el acuerdo existente con el Estado uruguayo, sino que también pone en riesgo la estabilidad jurídica y económica que sustenta el contrato vigente. El gerente de la empresa belga destacó que ya han enfrentado un litigio previo contra el gobierno uruguayo y que un nuevo conflicto legal por la construcción de esta terminal simplemente añadiría más complicaciones. “Los elementos del tratado de protección de inversiones deberían ser respetados para evitar situaciones conflictivas que solo derivarían en daño para ambos lados”, señaló.
La advertencia de Katoen Natie se produce en un momento crítico, dada la necesidad de Uruguay por mejorar su infraestructura portuaria y atraer inversiones. Sin embargo, el establecimiento de una nueva terminal de contenedores podría ser visto como un intento de competencia desleal que no sólo afectaría a Katoen Natie, sino también a la estabilidad de otros actores en el mercado. Esta situación generará sin duda un amplio debate sobre la viabilidad de un segundo terminal en Montevideo y sus implicaciones para las inversiones en el sector.
Con la advertencia lanzada por Katoen Natie, se abre un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno uruguayo y los inversores internacionales. Las decisiones que tome el Estado en este contexto no solo marcarán el rumbo del puerto de Montevideo, sino que también tienen el potencial de influir en la confianza de otros inversionistas en el país. La tensión entre la necesidad de expansión de infraestructuras y el respeto a los acuerdos existentes se convierte en un eje central de discusión que requerirá una cuidadosa consideración por parte de las autoridades uruguayas.








