Puerto de Primorsk: La impactante pérdida de capacidad tras ataques

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El Puerto de Primorsk, una de las principales puertas de salida del petróleo ruso en el mar Báltico, se enfrenta a una crisis significativa tras los recientes ataques de drones ucranianos. Según un análisis de imágenes de satélites comerciales llevado a cabo por Reuters, se ha confirmado que al menos el 40% de las instalaciones de almacenamiento del puerto han quedado inutilizadas. Estos ataques marcan un intensificado enfoque de Ucrania en debilitar las capacidades energéticas de Rusia, lo que subraya la escalada del conflicto armado que lleva más de cuatro años afectando la región.

Los daños en Primorsk son alarmantes y se traducen en una notable baja en la capacidad de exportación de petróleo de Rusia. Este puerto, que puede manejar hasta un millón de barriles diarios, ha visto restringido su funcionamiento debido a la destrucción de reservorios cruciales. Imágenes satelitales recientes indican que ocho tanques, cada uno con capacidad de 50.000 metros cúbicos, han sido severamente dañados. Esta reducción del almacenamiento podría forzar a la terminal a disminuir su volumen de exportaciones, generando un impacto considerable en el suministro global de crudo, ya que Primorsk representa casi el 1% del total mundial.

Además de Primorsk, el puerto de Ust-Luga también ha sido blanco de ataques aéreos ucranianos, lo que ha llevado a la suspensión de sus operaciones de carga. Durante marzo, se registraron múltiples bombardeos que resultaron en daños significativos a las instalaciones de este puerto. Datos proporcionados por Transneft, el monopolio ruso de oleoductos, revelan que los ataques han afectado la capacidad de almacenamiento en Ust-Luga, con al menos ocho reservorios dañados, lo que representa un cuarto de su capacidad total.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha calificado estos ataques como “actos terroristas”, reflejando la postura agresiva de Moscú hacia lo que considera amenazas a su infraestructura crítica. A medida que la guerra continúa, la protección de las instalaciones energéticas se ha vuelto una prioridad para Rusia, que busca reforzar su defensa ante las ofensivas ucranianas. La amenaza de los drones se ha convertido en una parte integral de las tácticas de Ucrania en la guerra, obligando a Rusia a adaptar sus estrategias de defensa.

A medida que la situación evoluciona, queda claro que los ataques a puertos como Primorsk y Ust-Luga están teniendo graves repercusiones en la economía rusa y su capacidad de exportación de petróleo. La guerra no solo ha causado un aumento en la violencia, sino que también está alterando las dinámicas del mercado energético global. La necesidad de mantener los flujos de petróleo es vital no solo para Rusia, sino también para otros países dependientes de su suministro, lo que eleva el riesgo de mayor inestabilidad en la región.