El Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) ha reanudado la carga de petróleo en uno de sus dos amarres en el Mar Negro, luego de la decisión favorable de un tribunal que levantó las restricciones impuestas por un regulador de transporte ruso. Esta suspensión de actividades había sido resultado de inspecciones relacionadas con un derrame de petróleo ocurrido en diciembre de 2022. La reanudación de las operaciones se produce en un momento crítico, ya que los miembros de la OPEP+ han intensificado las presiones sobre Kazajistán para que aumente su cumplimiento de las cuotas de producción acordadas. Este relanzamiento de la carga no solo busca estabilizar la producción kazaja, sino que también ha generado un renovado interés en las relaciones diplomáticas entre Rusia y Kazajistán, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania y sus implicaciones sobre el suministro de petróleo en la región.
La decisión del tribunal, tomada el 11 de abril, marcó un alivio para el CPC, cuyas instalaciones incluyen a grandes inversores como Chevron y ExxonMobil. Actualmente, el consorcio está operando en dos de los tres amarres de su terminal de exportación, manteniendo uno como respaldo. Se prevé que, en el futuro próximo, se brinde más información sobre la reactivación del tercer amarre, conocido como Amarre de Punto Único-2 (SPM-2). Aunque la reanudación de operaciones es positiva, desde el CPC reconocen que las limitaciones operativas siguen presentes debido a la falta del tercer amarre, lo que podría seguir afectando las exportaciones de petróleo, fundamentales para la economía kazaja.
A pesar del inicio de la carga, las proyecciones de exportación de petróleo CPC Blend del Mar Negro para el mes de abril han sido revisadas a la baja, fijándose en 1,6 millones de barriles por día, una disminución respecto al plan inicial de 1,7 millones de bpd. Esta reducción se atribuye a una baja en los suministros de petróleo ruso, debido a un incendio significativo en un depósito de la región de Krasnodar, que ha resultado en una interrupción del servicio. Las fuentes de la industria indican que la situación complicada del CPC se ve agravada por la incertidumbre sobre la capacidad de recuperación de las instalaciones afectadas por el conflicto armado.
Los informes sobre los daños causados por los ataques a las infraestructuras han sido contradictorios y la situación continúa siendo tensa. Mientras que un viceprimer ministro ruso informó de una reducción del flujo de petróleo del 30% al 40%, Kazajistán afirma que sus exportaciones aún no se han visto afectadas. La falta de un consenso claro sobre la magnitud del impacto de estos eventos ha desatado preocupación en el mercado, donde los actores temen por la estabilidad de las exportaciones a través del CPC, una de las principales rutas de transporte del petróleo de Kazajistán hacia los mercados globales.
La situación del CPC y la producción kazaja resaltan las tensiones dentro del grupo de la OPEP+, cuyos miembros, incluido Arabia Saudita, han expresado su frustración por el incumplimiento de Kazajistán de las cuotas acordadas. Con el aumento de la producción a través del yacimiento de Tengiz y la presión constante por recortes adicionales, la OPEP+ se enfrenta al desafío de equilibrar las dinámicas del mercado global. Las decisiones recientes de la organización de incrementar la producción antes de lo esperado sugieren una creciente confianza en que los países que no han cumplido finalmente lograrán reducir su output en el corto plazo, lo que podría estabilizar el mercado y reconfigurar las dinámicas de poder en el ámbito energético.








