Gestión del Ministro de Vivienda: Críticas en el Caso Convenios

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El ministro de Vivienda, Carlos Montes, ofreció un balance de su gestión a pocas semanas de finalizar su mandato, centrándose particularmente en el impacto que el caso Convenios ha tenido en su administración. Durante su reciente visita a la Región de Antofagasta, Montes no escatimó en destacar que este escándalo, que emergió a mediados de 2023, representó uno de los momentos más difíciles de su gestión, marcando un punto de inflexión en su lidiar con temas de corrupción dentro del sector vivienda.

“Cuando el caso nos llegó, reaccionamos de inmediato,” afirmó Montes en su discurso. Informó que se tomó la decisión de pedir la renuncia al seremi y que su equipo viajó a Antofagasta con todos los antecedentes pertinentes para entregarlos a la Fiscalía. Esta acción formó parte de un esfuerzo coordinado para colaborar en las pesquisas. Montes reafirmó la importancia de la transparencia y la responsabilidad en su administración, enfatizando que se hicieron todos los esfuerzos posibles para accionar contra quienes intentaron aprovecharse de fondos destinados a la mejora de campamentos y proyectos sociales.

El ministro hizo hincapié en que el caso no solo se limitó a la región de Antofagasta, sino que se evidenció que las debilidades del Estado permitieron que este tipo de prácticas se replicaran en otras partes del país. Para Montes, esta situación fue alarmante y dolorosa, ya que se trataba de miembros de una organización que supuestamente buscaba contribuir al cambio social y, en cambio, traicionaron estos ideales en beneficio propio. Montes aseguró que todo el equipo ha colaborado con los organismos pertinentes como el Ministerio Público, el Consejo de Defensa del Estado y la Contraloría para que se avance en las investigaciones y se castigue a los responsables.

Con una mirada reflexiva, Montes reconoció que el caso Convenios fue para él un momento de gran pesadez personal y política. “No me imaginaba que dentro de un equipo con intenciones de cambio existiera un grupo que se aprovechara de recursos públicos para fines políticos”, lamentó. Afirmó que esta situación dejó profundas huellas tanto en su experiencia personal como en la imagen de su gobierno, subrayando que esta traición a la confianza pública fue extremadamente dolorosa y exigente desde el punto de vista emocional.

Finalmente, Montes se refirió al impacto que el caso tuvo en el ánimo de los funcionarios que forman parte del ministerio. Reconoció que, especialmente en la Región de Antofagasta, el equipo quedó desalentado y afectado por la crisis de confianza generada por el escándalo. “Yo podría haber optado por no involucrarme en este problema, pero creo firmemente que es un deber enfrentar las adversidades, y por eso, decidí no presentar mi renuncia”, concluyó el ministro, reafirmando su compromiso con la administración pública y la lucha contra la corrupción hasta el final de su mandato.