Crisis en el Ministerio de Salud: ¿Por qué hay tanto descontento?

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El reciente nombramiento de nuevos funcionarios en el Ministerio de Salud, encabezado por May Chomalí, ha desatado una ola de críticas y descontento en los círculos de la derecha chilena, específicamente en el equipo de salud de la campaña presidencial de Johannes Kaiser. Aliro Galleguillos, jefe programático de salud de la campaña, no ocultó su frustración al calificar estos nombramientos como “inentendibles y muy desalentadores para la salud de los chilenos”. Este descontento parece ser un sentimiento generalizado entre los equipos de salud afines a la derecha, quienes ven este cambio como un indicativo de la continuidad de políticas de izquierda en el sector salud.

Desde el interior de la Oficina del Presidente Electo, se defendió la elección de Chomalí, enfatizando que tuvo completa libertad para escoger a su equipo, todos los cuales fueron aprobados por el Presidente José Antonio Kast. Las designaciones realizadas han suscitado polémica, con miembros destacados de la Democracia Cristiana, como Julio Montt y César Oyarzo, ocupando posiciones clave que fueron, según críticos, ganadas a expensas de representantes de ChileVamos y otras fuerzas de la derecha.

Entre las preocupaciones de los grupos de la derecha se encuentra la elección de Pamela Olavarría, quien, a pesar de su cercanía con Renovación Nacional, ha sido crítica con ciertos parlamentarios republicanos en sus redes sociales. Asimismo, la llegada de Lorenzo Bascuñán Hevia a la División de Finanzas ha generado resistencia. Su vinculación con la gestión de contratos durante la pandemia y su cercanía a la exministra Ximena Aguilera han despertado desconfianzas dentro de un sector que era esperado ver reflejado en el nuevo equipo.

El descontento también se extiende hacia otros nombramientos, como el de Adrián Peña Ramírez, vinculado al Partido Socialista, que asumió como jefe de la División de Inversiones, un rol crucial dado el significativo presupuesto que maneja. La controversia en torno a los nombramientos no se limita solo a sus vínculos políticos, sino que también a las trayectorias profesionales de los funcionarios elegidos, quienes en muchos casos han servido bajo administraciones anteriores de corte progresista.

Por último, la sorpresiva exclusión de Paula Figueroa, quien se esperaba fuera la jefa de la División Jurídica, ha sumado incertidumbre al clima político y sanitario, precisamente en un entorno donde se prometió una auditoría rigurosa de la red de salud. En su lugar, se nombró a Yanara Bravo, cuya elección ha sido objeto de cuestionamientos por carecer de amplias redes políticas. Del mismo modo, la posible designación de la doctora Jeannette Vega como asesora de Chomalí ha intensificado la especulación en torno a la inminente dirección del Ministerio bajo una clara influencia de la izquierda liberal.