El Puerto de Aberdeen se ha destacado recientemente por su papel crucial como refugio seguro para dos buques que sufrieron incidentes significativos en alta mar. El primero de estos casos involucró al barco Lowlands Diamond, que se vio envuelto en un incendio en una de sus bodegas mientras navegaba hacia Estados Unidos desde Varberg, Suecia. Para afrontar esta emergencia, se establecieron detalladas conversaciones y una planificación exhaustiva entre los involucrados, incluyendo la intervención del Representante del Secretario de Estado para el Salvamento e Intervención Marítima (SOSREP), así como de la Agencia Marítima y de Guardacostas. Finalmente, el puerto fue designado como refugio seguro para el buque.
La decisión de elegir el puerto sur de Aberdeen como puerto de refugio se debió a su infraestructura especializada y a su amplio espacio en el muelle. Conscientes de la gravedad de la situación y a una distancia de aproximadamente 160 kilómetros, los servicios de emergencia y el terminal marítimo organizaron una respuesta coordinada. El puerto contaba con un tanque de agua dulce a presión y bocas de incendio, esenciales para proteger tanto al barco como a su tripulación y cargamento. Durante un periodo de tres días, un total de 58 vehículos de bomberos, con seis bomberos a bordo de cada uno, estuvieron presentes para ofrecer apoyo en las operaciones de descarga de la carga de pulpa de madera, que se logró salvar en su mayor parte.
En otro incidente relevante, el Puerto de Aberdeen recibió al portacontenedores Solong, de bandera portuguesa, que experimentó daños tras colisionar con el petrolero Stena Immaculate. A pesar de haber sido notificados con solo tres días de anticipación, el equipo del puerto se movilizó rápidamente para preparar la llegada del barco. Se facilitó un sistema de amarre especializado que fue transportado desde los Países Bajos e instalado a tiempo para asegurar la llegada del Solong, que había quedado incapacitado para amarrar por su cuenta.
A lo largo de las operaciones de recepción y asistencia del Solong, se implementaron planes detallados para gestionar los riesgos medioambientales y de seguridad. Los equipos del puerto llevaron a cabo procedimientos operativos, de respuesta y emergencias, que incluyeron la descarga segura de las cargas dañadas y peligrosas. El barco permaneció en el puerto durante varias semanas para realizar inspecciones y reparaciones, lo que permitió poner a prueba la capacidad de respuesta del puerto ante emergencias y su habilidad para coordinar el tráfico marítimo de manera efectiva.
La gestión de estos dos incidentes ha reafirmado la reputación del Puerto de Aberdeen como un refugio seguro y un socio confiable del gobierno en tiempos de crisis. Estas experiencias también han servido para actualizar los protocolos de respuesta ante emergencias, incorporando aprendizajes a los simulacros y sesiones informativas. El terminal portuario ha subrayado la importancia de la formación continua y la colaboración con su Grupo de Seguridad Portuaria, fortificando así la capacidad de respuesta de todos los usuarios del puerto ante futuras eventualidades.








