Un reciente análisis de Hapag-Lloyd ha revelado que los puertos chilenos destacan significativamente en el contexto operacional de la región, siendo los únicos que funcionan sin tiempos de espera. Mientras que en otros terminales sudamericanos los retrasos pueden alcanzar hasta 40 horas, en Chile los recintos portuarios operan con normas de eficiencia que permiten la llegada y salida de buques sin contratiempos. Este resultado es especialmente notable en tiempos donde la congestión en los puertos es un problema frecuente y creciente en el ámbito logístico mundial.
El informe detalla las tasas de ocupación de varios puertos chilenos. El Antofagasta Terminal Internacional (ATI) tiene un 64% de ocupación, mientras que el Terminal Puerto Arica (TPA) reporta un 62%. Iquique Terminal Internacional alcanza el 67% y Puerto Angamos el 66%. Sin embargo, a pesar de estas cifras relativamente altas, la compañía ha implementado restricciones temporales en las importaciones en el caso de ITI, limitando la recepción de contenedores para evitar el sobrecupo y asegurar el cumplimiento de sus estándares operativos.
Por otro lado, la situación portuaria en otros países de Sudamérica presenta un panorama más complejo. En Brasil, por ejemplo, se observan niveles de ocupación y tiempos de espera que generan preocupación. En el puerto de Navegantes (Portonave), el 85% de ocupación se traduce en demoras de hasta 45 horas; una situación similar se registra en el Puerto de Santos, donde varias terminales reportan demoras significativas debido a la alta carga de trabajo en los canales de acceso. A diferencia de esto, Argentina presenta una situación más estable con un 69% de ocupación y tiempos de espera más cortos.
En el caso de Colombia y Ecuador, los puertos cumplen con operaciones estables y con tiempos de espera moderados. Por ejemplo, en Buenaventura, la ocupación del 82% se traduce en demoras de solo 3 horas, mientras que en Guayaquil, con un 70% de uso, las esperas son de apenas una hora. Esta eficiencia contrasta con la situación de Brasil y revela la importancia de las políticas y la infraestructura en la gestión de los puertos. En Perú, aunque el puerto del Callao opera con un 69% de capacidad utilizada, las demoras se mantienen en un nivel aceptable de tan solo una hora.
Finalmente, resaltando la operatividad en el contexto general de América, se evidencia que en países como México y Panamá los niveles de utilización varían ampliamente. Mientras que Mexicano como Altamira y Manzanillo presentan tasas de ocupación entre el 66% y el 72% con tiempos de espera de entre 1 a 4 horas, en Panamá se registra una notable diferencia con puertos como Manzanillo, que apenas opera al 19% de su capacidad. Por lo tanto, se observa que la eficiencia y la gestión portuaria son factores críticos que afectan no solo a las operaciones individuales sino también al comercio internacional en su conjunto.








